Ir al contenido principal

Cinco lugares de Catania que marcaron mi mirada

6 minutosRaíces — Catania

Lo esencial de este recorrido

Hay imágenes que no se toman: simplemente suceden. Durante la revisión de mis negativos de 35mm tomados entre 2015 y 2019, identifiqué que la estructura de mis encuadres urbanos se repetía sistemáticamente en torno a estos cinco puntos del centro histórico. No pretendo trazar una guía turística complaciente. Este es un mapa emocional y fotográfico personal.

Cada rincón conecta con una etapa de mi trabajo entre la fotografía estática y el movimiento del cine. La mirada no se educa en el vacío. Se forma chocando contra la materia de las ciudades que habitamos.

Por qué Catania y no otra ciudad

¿Por qué volver a la piedra negra de Sicilia cuando mi trabajo reciente transcurre en Los Ángeles? Al principio pensé en estructurar este mapa visual basándome en las ciudades donde he rodado. Sin embargo, al revisar mis diarios de rodaje, me di cuenta de que mi forma de entender la luz nació aquí.

La piedra de lava basáltica absorbe la luz de tal manera que, en los meses de verano, el contraste entre las zonas iluminadas y las sombras profundas alcanza un rango dinámico que exige cerrar el diafragma entre 2 y 3 pasos adicionales respecto a la luz mediterránea habitual. Esa textura áspera educó mi ojo desde niña. Fue el punto de partida ineludible antes de enfrentarme a la claridad cegadora de Roma o California.

Cómo elegí estos cinco lugares

El proceso de filtrado redujo un archivo inicial de unas 400 a 450 fotografías impresas a una selección final de apenas una docena de imágenes clave, correspondientes a estos cinco espacios físicos. Buscaba lugares que cambiaran una forma concreta de encuadrar o iluminar. Exigía un vínculo con un recuerdo emocional verificable, lejos de la postal idealizada. Necesitaba que siguieran siendo accesibles y reales.

Advertencia: Un detalle a tener en cuenta: esta cartografía emocional pierde su sentido si se intenta recorrer como un itinerario turístico de un solo día; los lugares exigen ser visitados en distintas franjas horarias para comprender su impacto visual.

1. Piazza del Duomo: la luz que aplana y revela

El Liotru, el elefante de lava, funcionó como mi primera lección de volumen y materia. Para entender la luz de esta plaza, pasé varias semanas observando cómo el sol incide sobre el basalto del elefante. Decidí que la única forma de explicarlo era centrarme en la franja horaria del mediodía.

Duomo

Observando la plaza descubrí que, aproximadamente entre las 12:30 y las 14:15 horas, la luz cenital elimina casi por completo las sombras proyectadas en el suelo, rebotando una luminosidad difusa que expone los rostros a contraluz. Este espacio entrenó mi forma de mirar rostros cuando la luz aplana y borra los detalles evidentes. Obliga a buscar el gesto mínimo.

2. La Pescheria: el caos como composición

El mercado de pescado es una coreografía incesante de manos, agua y voces. Aprender a fotografiar el movimiento imperfecto y el desorden vivo requiere abandonar el control absoluto del encuadre. Por lo que pude observar, el mercado opera en su máxima intensidad visual en una ventana muy estrecha, generalmente entre las 06:45 y las 08:30 de la mañana, cuando el agua arrojada sobre los adoquines refleja los toldos rojos antes de que el sol directo evapore la humedad.

Esa energía cruda cimentó mi trabajo documental posterior. Me enseñó a anticipar la acción en lugar de reaccionar ante ella.

3. Via Crociferi: el silencio barroco

¿Cómo se fotografía el silencio en una ciudad ruidosa? La calle de iglesias ofrece una lección magistral de contención y verticalidad. La estrechez de la calle, flanqueada por muros de piedra caliza y basalto de hasta unos 15 metros de altura, crea un cañón de sombra que reduce el ruido ambiental en varios decibelios respecto a la calle Etnea, situada a escasos 200 metros.

Es un refugio de quietud frente al bullicio de la Pescheria. Aquí nacieron mis encuadres más introspectivos y cinematográficos. La percepción del volumen en la arquitectura barroca de la ciudad varía drásticamente dependiendo de si la piedra caliza está seca o si ha absorbido la humedad de las lluvias de otoño.

4. San Giovanni li Cuti: el mar contra la lava

La pequeña cala de arena negra y barcas funciona como un umbral físico entre tierra y agua. Las rocas volcánicas de esta cala, formadas por coladas de lava enfriadas rápidamente por el mar, presentan una superficie abrasiva que retiene charcos de agua salada durante periodos de unas 3 a 5 horas tras la marea alta, creando espejos naturales efímeros.

Cala

El reflejo del agua sobre la roca volcánica se convirtió en mi estudio personal de textura. Es un lugar de pausa que marcó mi relación con el tiempo lento en la imagen. La paciencia se vuelve un elemento compositivo más.

5. Teatro Romano: las capas del tiempo

Al analizar cómo la arquitectura antigua influía en mi composición cinematográfica, me enfoqué en la superposición visual. Elegí este teatro específicamente porque la intrusión de viviendas del siglo XIX sobre las ruinas es una metáfora perfecta de la memoria superpuesta. Durante mi colaboración de investigación continua con el archivo municipal desde 2019, comprendí la complejidad topográfica del recinto.

El anfiteatro está hundido varios metros por debajo del nivel de la calle actual, lo que genera un microclima lumínico donde la luz directa del sol solo penetra las gradas inferiores durante un lapso de unos 45 a 60 minutos al atardecer. Me enseñó a leer una escena por capas históricas y emocionales. Fue un puente directo hacia mi paso a la dirección de la mirada en el cine.

Lo que me llevo al set de rodaje

La memoria visual no es un archivo estático —es una herramienta de trabajo. La traslación de este vocabulario visual a mi trabajo en el set de rodaje requiere un periodo de adaptación de unos 3 a 4 días de pruebas de cámara para recrear artificialmente la densidad de las sombras catanesas.

Punto Clave: Intentar replicar la luz de Catania utilizando filtros digitales estándar resulta en un contraste artificial que empasta los negros y pierde la textura porosa de la piedra volcánica.

Esta metodología de análisis visual, aunque probada en mis propios rodajes, está limitada a las condiciones lumínicas específicas del basalto urbano y no garantiza resultados idénticos en otras latitudes mediterráneas. La luz de Catania exige ser respetada en sus propios términos, aceptando que la oscuridad es tan importante como el destello que la recorta.

Preferencias de cookies